
Hace cien años, leer el periódico era todavía una ceremonia grata, tranquila, que no había porque hacer a la carrera. Por aquel tiempo, era todavía frecuente encontrar relatos o cachitos de novelas en los periódicos. Y así se ganaron la fama (y las habichuelas) grandes del calibre de Mark Twain, Charles Dickens, Victor Hugo o Leopoldo Alas Clarín.
El autor de La Regenta, escribió algunos relatos realmente memorables. Hoy voy a hablaros de tres de ellos:
¡ADIOS, CORDERA! es seguramente el relato más conocido de Clarín. Los asturianos lo hemos visto repetido hasta la saciedad por su gran emotividad y por sus evidentes resonancias asturianas. Pero no por mañido debemos olvidar que, realmente, es un gran relato. ¡Adios, Cordera! nos narra la historia de un prado, de dos niños y de una vaca sabia como sólo las vacas roxas pueden llegar a serlo. Y de un poste de telégrafo y de un ferrocarril. El tren, en un primer momento, espanta al animal (ignorante de hasta que punto acertaba al temerlo).
Lentamente, ese ferrocarril irá arrancando a los habitantes del prado, hasta dejar a la niña, ya convertida en mujer, sola y añorante de tiempos más tranquilos, tiempos más felices. Tiempos sin ferrocarriles.

RIVALES es un sueño de escritor. O, mejor dicho, una pesadilla. En ella vemos como un escritor compite, hasta la humillación, por el amor de una mujer… contra su propio libro. El desenlace es el único posible.
LA MOSCA SABIA nos describe a una mosca de prodigiosa cultura, mascota de un filósofo que lleva años intentando descubrir si tiene derecho a acabar con la vida del insecto o no. La mosca no sólo sabe leer y hablar, sino que lo hace tan bien que es capaz de mantener conversaciones de alto nivel y conoce toda la geografía del mundo… sin haberla visto. El insecto, absolutamente desconectado del mundo a base de verlo sólo desde los libros, fracasa cuando intenta seducir a una hermosa mosca, sufriendo un cruel desengaño. Todos los que preferimos leer libros a conocer gente, en cierta forma, nos sentimos identificados con la mosca sabia.

